Casos recientes en Costa Rica de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA): el riesgo invisible en nuestra mesa
Si bien Costa Rica es un país reconocido mundialmente por su biodiversidad y riqueza agroalimentaria, la inocuidad de los alimentos sigue siendo un desafío complejo que afecta la salud pública. Según Cartín-Rojas y Pascual, 2021) las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETAs) comprenden un conjunto de patologías ocasionadas por el consumo de alimentos contaminados con agentes biológicos, químicos o físicos, capaces de generar desde cuadros gastrointestinales leves, hasta inclusive la muerte, por ello, pese a los esfuerzos sanitarios y regulatorios persisten numerosos casos y brotes vinculados a los alimentos.
Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (2009, citado por (Cartín-Rojas & Pascual, 2021), estima que cada año ocurren aproximadamente 600 millones de infecciones por ETAs, con un saldo de 420 000 muertes a nivel mundial, mayoritariamente en países en desarrollo. En el caso específico de Costa Rica, aunque la tasa de infección es relativamente baja (10,3 por cada 100 000 habitantes), sin embargo, siguen presentándose brotes con frecuencia que generan impacto en el bienestar de la población.
Esta sección del blog explora algunos casos recientes
documentados en Costa Rica, desglosando los agentes implicados, los productos
involucrados, factores de riesgo predominantes e implicaciones sanitarias de
cada evento. Mediante este análisis se pretende sensibilizar a la población
sobre la importancia de conocer el origen y manejo de los alimentos que
consumimos a la vez que se destaca el rol de la educación y la responsabilidad
compartida en la protección de nuestra salud.
Uno de los ejemplos recientes y alarmantes de esta
situación se dio a conocer en abril de 2024 en la nota realizada por Valverde y
Villalobos en la provincia de Alajuela, donde ocurrió un brote masivo de
diarrea y vómito que afectó a más de un centenar de personas, incluyendo a
miembros de un equipo vinculado a la Liga Deportiva Alajuelense y a privados de
libertad de La Reforma. Según menciona la noticia, el Ministerio de Salud
afirmó que la causa del brote fue una mala manipulación de alimentos, situación
que expone la fragilidad e importancia del control higiénico.
El instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza
en Nutrición y Salud (INCIENSA) identificó en muestras biológicas la presencia
de una bacteria con alta capacidad toxigénica, la cual sería la responsable de
desencadenar los cuadros clínicos de diarrea, lo que evidencia la peligrosidad
de este tipo de microorganismos cando las medidas de inocuidad alimentarias son
ignoradas (Valverde y Villalobos, 2024).
Apenas unos meses atrás, en el segundo semestre del 2023,
se presentó otro ejemplo del impacto de las ETAs en Costa Rica. El primero de
septiembre, el Ministerio de Salud informó sobre tres intoxicaciones masivas
ocurridas en comedores escolares entre julio y agosto de este año, lo que
afectó a 77 personas, en su mayoría niños, niñas y adolescentes entre 7 y 17
años. La investigación sanitaria determinó que la causa principal fue el
consumo de pescado marlín rosado contaminado con histamina, una sustancia
tóxica que se produce cuando el pescado no es refrigerado adecuadamente tras su
captura (Mena, 2023)
Según afirma Mena, 2023, la gravedad del brote generó un
tipo de intoxicación conocida como síndrome de escombroide, el cual provoca
síntomas intensos como vómito, diarrea, sofocos, urticaria y enrojecimiento
facial. Lo que resulta más alarmante es que la histamina es resistente a
procesos térmicos como la cocción, pasteurización y congelación, por lo que su
presencia en el alimento es casi imposible de eliminar una vez se ha formado.
Además, Mena 2023 añade que el Ministerio de Salud detectó otros focos de riesgo en los comedores, tales como Escherichia coli y Staphylococcus aureus en ensaladas frescas, arroz, frijoles y masa para tortillas. En esta última, incluso se identificaron enterotoxinas de S. aureus, lo que indica una grave contaminación microbiológica. Estos hallazgos revelan deficiencias críticas en la cadena de manipulación de alimentos en centros educativos y coinciden con lo advertido por Cartín-Rojas y Pascual (2021), quienes comentan que muchos brotes de ETAs en Costa Rica derivan de malas prácticas en la preparación, conservación y distribución de alimentos.
Como respuesta a este brote, el Ministerio de Salud implementó una serie de acciones correctivas y preventivas, incluyendo limpiezas profundas de las cocinas escolares, inspecciones al proveedor del pescado, y coordinaciones con el MEP, SENASA e INCIENSA. Sin embargo, estos brotes ponen en evidencia la urgencia de reforzar la educación en inocuidad alimentaria y garantizar que los protocolos establecidos realmente se cumplan en cada eslabón de la cadena, especialmente en instituciones responsables de alimentar a población infantil y adolescente (Mena, 2023).
Más recientemente, en enero de 2025, las autoridades del Centro Nacional de Intoxicaciones alertaron sobre un aumento significativo de intoxicaciones alimentarias durante la época de vacaciones, pues durante esta temporada los paseos familiares y comidas al aire libre son frecuentes, se incrementan los casos asociados al consumo de alimentos mal conservados, lo que puede convertirse en una fuente peligrosa de bacterias (Piña, 2025).
La advertencia resalta un punto crítico en la prevención de ETAs: la descomposición de alimentos por inadecuado manejo de la temperatura, especialmente en actividades recreativas fuera del hogar donde no siempre se cuenta con refrigeración continua. Este tipo de negligencia facilita la proliferación de microorganismos como Clostridium perfringens, Staphylococcus aureus o Bacillus cereus, todos identificados como causantes frecuentes de toxoinfecciones alimentarias en Costa Rica según Cartín-Rojas y Pascual (2021).
Además, Piña (2025) menciona que el riesgo por los alimentos preparados se reportó un aumento de intoxicaciones por exposición y consumo de productos marinos. Esto incluye tanto pescados como mariscos que no cumplen con la cadena de frío como el contacto accidental con animales marinos venenosos.
Este repunte estacional en las ETAs refleja un patrón, las altas temperaturas, sumado al transporte prolongado de alimentos y la falta de higiene son condiciones propicias para una proliferación bacteriana y producción de toxinas. Como subraya Cartín-Rojas y Pascual (2021) la prevención de estas enfermedades no puede depender solo del sistema de salud, sino de una responsabilidad compartida entre productores, manipuladores y consumidores.
Así, al combinar la evidencia científica con los eventos recientes del país, se observa que Costa Rica enfrenta un desafío persistente y creciente en materia de salud alimentaria. A medida que las condiciones climáticas, los hábitos de consumo y los sistemas de producción evolucionan, también lo hacen los riesgos asociados a los alimentos que llegan a nuestras mesas.
Referencias
Cartín-Rojas, A., & Pascual, A. (2021). Enfermedades de transmisión alimentaria en
Costa Rica. UNED
Research Journal, 13(2), e3587 https://doi.org/10.22458/urj.v13i2.3587
Mena, M. (2023, septiembre 1). Salud identificó la causa de tres
intoxicaciones masivas en comedores escolares en el último mes. El Observador.
https://observador.cr/noticia/salud-identifico-la-causa-de-tres-intoxicaciones-masivas-en-comedores-escolares
/
Piña, Y. (2025, enero 12). Aumentan intoxicaciones por alimentos y productos
marinos. Teletica. https://www.teletica.com/nacional/aumentan-intoxicaciones-por-alimentos-y-productos-marinos_347890
Valverde, J., & Villalobos, P. (2024, mayo 2). Mala manipulación de
alimentos provocó brote de diarrea en Alajuela, dice Salud. Teletica. https://www.teletica.com/nacional/mala-manipulacion-de-alimentos-provoco-brote-de-diarrea-en-alajuela-dice-salud_345678
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